Pastel de hojaldre con calabaza

¡Hola a todos! En esta nueva entrada del blog os traigo la receta de un
pastel que está muy conocido en mi pueblo y por supuesto en todo el país (Rumania), y que se suele preparar a partir de septiembre y durante todo el invierno, dado que con la llegada del otoño se dispone de las ricas calabazas que no solo están muy sabrosas, también tienen unas importantes propiedades nutritivas. Aquí en España también está muy conocida la calabaza y la encontramos más  en estas fechas, así que podemos aprovechar para preparar ricas comidas y pasteles.
Como os estaba diciendo antes, la calabaza está muy rica en nutrientes como vitaminas, minerales, aminoácidos y posee una gran cantidad de betacaroteno. Tiene muy pocas calorías y carbohidratos, de hecho se recomienda en las dietas para adelgazar.
Pero vamos a darnos un capricho y preparar un rico  pastel de calabaza.

Ingredientes:


 2 paquetes de masa de hojaldre
 3 trozos grandes de calabaza pelada (700 g aprox.)
 50 g de mantequilla
 80 g de azúcar moreno sin refinar
 Canela en polvo
 Azúcar glass (opcional)
Modo de preparar:
En esta receta he utilizado la masa fresca de hojaldre que la encontramos en los supermercados, para ahorrar tiempo, y para más comodidad.
Lo que tenemos que hacer primero es rallar la calabaza. Yo la he pasado por la parte grande de la ralladora. Cuando ya la tenemos rallada vamos a escurrir el exceso de agua, con la ayuda de un escurridor.

Abrimos el paquete de masa de hojaldre y con un rodillo la extendemos un poco más sobre la superficie del mismo papel vegetal que la envuelve.

Introducimos la mantequilla en el microondas para derretirla y con la ayuda de una brocha pincelamos bien el hojaldre, luego vamos añadiendo la calabaza rallada por toda la superficie.

A continuación espolvoreamos el azúcar. Yo he utilizado el azúcar moreno sin refinar por ser un poco más saludable, pero podéis usar el azúcar que más os convence. Si queréis que salga menos dulce solo hace falta reducir la cantidad de azúcar. Yo he usado 4 cucharadas soperas de azúcar moreno para cada hojaldre, teniendo en cuenta que la calabaza también está un poco dulce.

Después de añadir el azúcar, espolvoreamos canela a gusto y empezamos a cerrar el hojaldre con la ayuda del papel vegetal.
Primero le damos una vuelta al hojaldre y quitamos con cuidado el papel para poder darle la segunda vuelta. Hacemos lo mismo con el otro lado del hojaldre para juntar los dos lados en el medio (según se ve en la foto).

Una vez que lo tenemos cerrado pincelamos por encima con mantequilla, cortamos el papel sobrante y pasamos el pastel en la bandeja del horno.
Introducimos la bandeja en el horno precalentado a 220ºC arriba y abajo, para 25-30 minutos aproximadamente, dependiendo de cada horno, o hasta que el hojaldre esté doradito y crujiente.

Después de sacarlo del horno dejamos que se enfrié un rato, luego cortamos en trozos y espolvoreamos azúcar glass por encima (opcional).
Se puede consumir tanto caliente como frio. Está riquísimo de los dos modos.

El mejor recuerdo de mi infancia es cuando mi abuela sacaba el pastel del horno de piedra y nada más cortarlo yo cogía el primer trocito bien calentito. Nunca se me olvida ese sabor, de hecho hoy en día yo lo preparo casi  igual, aunque he modificado un poquito la receta el sabor es el mismo.
Espero que os guste y que lo preparéis vosotros también, ya que es muy fácil de hacerlo.

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¡Hasta la próxima!



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