Bizcocho de vainilla sin horno, hecho en sartén-fácil y delicioso

Si te apetece preparar un bizcocho delicioso sin encender el horno y de un modo muy fácil aquí te dejo una idea. Ese bizcocho de vainilla se prepara muy rápido, con pocos ingredientes y luego se va a cocinar en una sartén. Va a resultar tierno, esponjoso y con un sabor increíble.

Ingredientes:

3 huevos grandes
80 ml aceite de girasol
120 g azúcar
140 g harina 
5 g polvo para hornear
5 ml extracto de vainilla
pizca de sal
una nuez de mantequilla para untar la sartén

Elaboración:

En un bol grande se añaden los huevo y la pizca de sal. Se van a batir con unas varillas manuales o eléctricas. Mientras que se van batiendo se añade la esencia de vainilla y el azúcar. Después de añadir el azúcar se sigue batiendo un poco más, hasta que doblen su volumen y van a blanquear. A continuación se añade el aceite mientras que se sigue batiendo. Sobre la harina se añade el polvo para hornear y luego se va a tamizar atraves de un tamiz o un colador de malla fina. Se tamiza en dos tandas y se incorpora con la ayuda de unas varillas manuales. 

Se va a untar la sartén con la mantequilla y luego en el fondo de la sartén se coloca un disco de papel vegetal o papel de horno, así se evita que el bizcocho se peque del fondo de la sartén. A continuación se echa la mezcla del bizcocho en la sartén y luego se pone al fuego. Se va a cocinar el bizcocho durante 30 minutos a fuego medio-bajo y con la sartén tapada. A los 30 minutos se levanta la tapa de la sartén y se le coloca al bizcocho otro disco de papel de horno por encima y luego se le da la vuelta. Se va a cocinar por este lado solo 10 minutos para dorarlo un poco. Luego se les da la vuelta otra vez y se le quita el papel que se ha puesto antes. Se comprueba con un palillo si está de todo echo. Si el palillo sale limpio significa que el bizcocho ya está listo. Se saca sobre una rejilla y se deja enfriar por completo. Luego se le quita el papel de la base y se coloca sobre la fuente donde se va a servir. Ahora se puede cortar un buen trozo y disfrutarlo junto con una taza de café, leche, té o con lo que más os guste. ¡Buen provecho!

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